Reseñas

Tick Tuck

Por Víctor Vieyra

26 de Julio del 2019, la compañía Define teatro se presenta esta noche en Morelia con su obra ‘’Tick Tuck Corazón Mecánico’’, adaptación dramatúrgica de Aida Andrade, actúan Marcos Malthoz e Hitzury Molina, dirección Marcos Malthoz.
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Una Justicia Necesaria (?)

Por Víctor R. Vieyra

Shake & Falstaff producciones se presentó el día 4 de agosto en el Teatro Ocampo de la ciudad de Morelia.

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La prietty guoman

Por Víctor R. Vieyra

“…¿Qué hacer para evitar esta rabia, aquí dentro?
Sólo protesto.
Mi cuerpo es mi protesta.
Mi cuerpo es mi acción
Mi vida es mi acción…”
– Angélica Liddell
Lesiones incompatibles con la vida

Sábado 3 de Agosto del 2019, continuando con las celebraciones del quinceavo Festival de Monólogos ‘Teatro una sola voz’, La Prietty Guoman se presentó esta noche en el Teatro Ocampo, entre risas, saludos, reencuentros y coincidencias. El público entra a la sala del Teatro, si bien en los días anteriores a este en el Festival el espacio estaba lleno o cuando menos la parte inferior del teatro, en esta ocasión nos encontrábamos con el Ocampo abarrotado, con la butaquería inferior a reventar, al igual que la superior e incluso en la parte más alta del teatro, donde se encuentra la cabina de luces, se encontraban llenos los lugares con espectadores alegres y deseosos por ver teatro. Entre las filas se reconoce al público que ha asistido fiel a todas las funciones y por mi mente ronda la misma pregunta que le hice a un colega en la primera función del Festival.

“-¿Cómo hacer para que siquiera la mitad del público que ha venido hoy vaya a cualquiera de nuestras funciones?”

Fotografía: Maritza Ríos / Secretaría de Cultura CDMX.   Fuente: https://www.flickr.com/photos/culturacdmx/42993851261

Este festival recoge lo mejor en monólogos a nivel nacional y este no sería la excepción. Al entrar al espacio, el teatro nos recibe de frente con un piano de cola, que mira directamente a los espectadores en el ala inferior izquierda del escenario, en el centro una estructura de madera que asemeja la mitad de un automóvil aparcado, mientras que en el ala inferior derecha vemos un banco, un espejo que cuelga y una peluca pelirroja, al dar la segunda llamada un cuerpo entrara en el espacio; vestida con una tela de colores claros estilo vintage y una pomposa peluca negra ‘la muda’ se sentará enfrente del piano y comenzará a tocar una leve melodía, que nos acompañará hasta la llegada de la ‘Prietty’ una mujer tan exuberante como carismática, entrará vestida en una bata negra con flores en los bordes y una palestina que le cubre la cabeza, también negra con flores, este vestuario sólo nos acompañará unos momentos, hasta que la conversación entra en calor y la ‘Prietty’ comienza a contarnos su historia.
La ‘Prietty’, una mujer trans tlaxcalteca de nacimiento (a veces dice que es cubana) que a partir de un soundtrack nos contará su vida, sobre su proceso de reconocimiento y transición en un México clasista, racista, homofóbico y transfóbico, pero que, a pesar de todo eso es un proceso que la llevará a posicionarse políticamente frente a una sociedad de estigmas ya determinados, a conocer el amor, y sobre todo a conocerse a sí misma. Tras una serie de eventos conocerá a ‘la Muda’ su mejor amiga y a ‘la Doroty’ el bar donde todas las noches ambas contarán su historia de amors.

La Prietty Guoman

LA PRIETTY GUOMAN – César Enríquez Cabaret – CDMX.   Foto: José Jorge Carreón Fuente: http://teatromexicano.com.mx/6494/la-priety-clausura-la-mnt/

El monólogo está plagado de escenas y situaciones de denuncia que develan el carácter misógino y cosificador de nuestro día a día, suelen ser tan sutiles como directas, como aquella escena en la que nos nombra (mientras baila al compás de la música) los lugares dentro del país donde son vendidas las mujeres mexicanas, o aquellas escenas de transfobia donde la ‘Prietty’ se encara con la dignidad de una reina para decirnos “levanta la cara mujel, que ser pasiva no es motivo de vergüenza”. La actuación de César  Enríquez (escritor, director e intérprete) es magistral, desplazándose en el espacio de manera tan orgánica y vivaz que sacude el teatro entero, provocando una ola inmensa de aplausos –bien merecidos- cada 5 minutos después de un pronunciamiento concreto de amor hacia uno mismo o de reflexión sobre la pelea del día a día de la comunidad LGBTTT.
Me parece sobre todo que la propuesta hecha por César Enríquez es sumamente valiosa dado el pronunciamiento corporal que propone, en una sociedad tan estigmatizada como la nuestra, donde el consumo de cuerpos está a la orden del día, así como la coartación de nuestra libertad de acción y pensamiento, es importantísimos entender nuestra posición en el mundo, no como un simple cuerpo-objeto que se ve atravesado por la macropolítica del país, resulta bastante agobiante pensarlo desde ahí, sin embargo estos cuerpos que no encuentran confort ni paz en los estereotipos y estigmas determinado lo que son; al proclamarse y revelarse ante los estándares se vuelven su propio vehículo de protesta, contra el sistema, contra la apatía y la ignorancia, contra la avasalladora ola de violencia de género que vivimos en el país. El cuerpo, nuestro cuerpo, nuestros cuerpos no son solo nuestros instrumentos, son nuestro territorio de protesta, nuestra propia celebración, el vehículo capaz de generar un cambio en el mundo que nos interesa, el propio.

La Prietty Guoman es fiesta y símbolo de la lucha constante, se presentó esta noche en la ciudad de la cantera rosa, permitiéndole a los espectadores encontrarse un diálogo sincero y ameno, que esperamos trascienda a algo más que un encuentro en el teatro.

Deviniendo animales. La máquina inaugura el XV Festival “Teatro a una sola voz”

Said Soberanes

Clarissa Malheiros es una actriz preparada y admirable. Su presencia escénica, su conciencia espacial, su capacidad corporal son los de una persona entrenada, preparada para habitar el escenario y sacar lo mejor de él. Su caracterización como Franz Kafka en su obra Kafka. Donde estás, están todos los mundos no le priva de interpretar diferentes personajes animales como un perro, un mono y un asqueroso insecto. Es la fuerza que imprime en su trabajo la que cohesionará esta reflexión animalista que usa algunos cuentos de Kafka para debatir sobre nuestra posición ética frente al consumo y uso de seres vivos para el beneficio y alimentación humanas, presentado por La Máquina de teatro.

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Foto: Said Soberanes

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En refrigeración

Por Gunnary Prado

El pasado 21 de julio acudimos pocas personas a la invitación que nos hizo el recién egresado de la licenciatura de teatro y joven director, Xosé Fabián, quien presentó un ejercicio escénico denominado ‘En refrigeración’, una intervención al texto Cámara de refrigeración de Sara Pinedo. Sin conocer el texto original quiero limitarme a lo que vi en la escena.

En refrigeración

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¿Es la luna nuestro centro? – Sobre el teatro documental de Luciérnaga Teatro

Said Soberanes

En la introducción al libro El teatro, el cuerpo y el soberano, sus 3 coordinadoras hacen un apunte breve y certero: “El teatro administra los órganos del cuerpo”. Esta metáfora acerca al teatro a una imaginería política de sistema de organización social. El teatro, como el estado, administra a los cuerpos que le constituyen desde su conformación: La lógica del acontecimiento escénico radica en la forma en la que se le otorga orden a los cuerpos que la habitan.

Esta reflexión nos permite reconocer que un objeto escénico es ante todo un remontaje del sistema político en el que nos encontramos; al volver a determinar, en cada función, si la lógica del mundo se reinscribe en la lógica del teatro, el objeto escénico es activamente político en su efímera existencia.

Luciérnaga Teatro, consciente de esa responsabilidad activa que posee el escenario, ha estructurado un laboratorio de reflexión política en su discreta obra documental El otro centro de la luna, la cual se ha presentado en dos ocasiones en la ciudad, para discutir sobre una posición política obvia, racional, inteligente y a la vez utópica: El Municipalismo.

La obra entrecruza dos experiencias históricas – la historia de la huelga de hambre frente a las oficinas del Senado que en 2013 protagonizó el entonces presidente municipal de Santa Ana Maya, Ygnacio López Mendoza (Interpretado por un siempre formal Jaime Homar García); y la historia de la municipalidad como instrumento institucional en el país. López Mendoza mostraba el fracaso del instrumento, y es gracias a su historia (trágica si conocen la historia de este estado) que podemos volver a pensar ¿Cuál es la necesidad de intermediarios para que se lleve a cabo el trabajo local?

El escenario que Everth Yamil organiza, como el director de este trabajo público, está flanqueado por los actores en espera por entrar al escenario, mientras la obra sucede, somos capaces de ver a quienes capaces de ver el trabajo previo que tienen que realizar para encarar al público, el tiempo dedicado a preparar para nosotros un pensamiento; esta evidencia exhibe el uso que la obra hace de un conjunto de cuerpos que voluntariamente se entregan al trabajo políticamente localizado incluso antes de que se establezca la ficción escénica, lo que legitima a esta reflexión como un gesto político colectivo al que se le asignan rostros para materializarlo en la realidad.

La dramaturgia de Verónica Villicaña – Quien junto a José Juan Suanate interpretan a varios personajes secundarios, por cierto – es, por ello, necesariamente una colección de instantes sensibles que integrados conforman un pensamiento que si se dijera en voz alta quizá sea, cuando menos doloroso – el alto número de asesinatos de autoridades locales nos muestra que no hay un fundamento capaz de soportar una estructura estatal y federal. Sin la presencia del municipio, las otras formas de estado sólo son un caro ejercicio de imaginación. Y en este país, no hay municipalidad que aguante el costo.

Esto no significa que no exista un relato en la obra, sólo que el relato se comparte seccionado, siempre buscando que se comprenda su sentido íntegramente y no a través de la historia. El mejor ejemplo de esta estrategia es la escena donde descubrimos, junto a la hija de López Mendoza (Tímida pero intensamente interpretada por Verónica Reyes), en la proyección de un noticiario de la región, la estrategia del edil de ponerse en huelga de hambre, mientras que una doctora nos relata los efectos que el ayuno genera sobre los cuerpos. El entrecruce de la ficción, los datos científicos legitimadores, el uso de elementos tecnológicos y los indicios de la veracidad de la historia hacen de ese instante una gran lección sobre como es la integración de los campos de sentido lo que cuenta la trama y no su desarrollo temporal. Más cartografía y menos cronología.

La disparidad actoral – el formalismo de Jaime Homar y el histrionismo de José Juan en la primera escena de la obra es mi referente, pero se repetirá en otros momentos – le da un tono extraño al montaje, entre grave y melodramático, pero en las funciones donde el público podía ver a los actores antes que a los personajes, ese tono se suaviza en un horizonte distinto al de pieza artística, el del trabajo público. Sin embargo, el que no haya una actoralidad temperada no evita que el equipo actoral cumpla y sostenga la obra, sólo la hace incierta en momentos.

Y ahora la pregunta, ¿Debemos seguir alentando la creencia en instituciones que sólo simbólicamente nos representan o debemos fortalecer a nuestros conciudadanos locales? ¿Debemos hacer política hacia afuera o debemos resolver los conflictos de nuestra localidad? ¿No es acaso esa debilidad local la que nos hace vulnerables a formas de gobernanza parasitarias y destructivas? ¿No es acaso la federación quien nos vulnera? ¿Y acaso la federación puede siquiera hacer algo por ayudarnos cuando nos vulnera?

Luciérnaga Teatro decide posicionarse políticamente con este trabajo: Sólo pensando lo local, hablando desde lo local es que podremos hacer que las ficciones políticas de lo estatal y lo nacional tengan sentido, de otro modo, sólo son un sistema de opresión más, que no por construido es legítimo.

Obra: El otro centro de la luna: teatro documental sobre el municipio en México

Agrupación: Luciérnaga Teatro

Dramaturgia: Verónica Villicaña

Dirección y multimedia: Everth Yamil García Islas

Reparto:

Natasha, Narradora – Verónica Reyes González

Ygnacio, narrador – Jaime Homar García Alfaro

Monaguillo, asesor, narrador – José Juan Suanate

Narradora, doctora, secretaria – Verónica Villicaña