Autor: saidsoberanes

Myself, there is no myself anymore.

Tick Tuck

Por Víctor Vieyra

26 de Julio del 2019, la compañía Define teatro se presenta esta noche en Morelia con su obra ‘’Tick Tuck Corazón Mecánico’’, adaptación dramatúrgica de Aida Andrade, actúan Marcos Malthoz e Hitzury Molina, dirección Marcos Malthoz.
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Deviniendo animales. La máquina inaugura el XV Festival “Teatro a una sola voz”

Said Soberanes

Clarissa Malheiros es una actriz preparada y admirable. Su presencia escénica, su conciencia espacial, su capacidad corporal son los de una persona entrenada, preparada para habitar el escenario y sacar lo mejor de él. Su caracterización como Franz Kafka en su obra Kafka. Donde estás, están todos los mundos no le priva de interpretar diferentes personajes animales como un perro, un mono y un asqueroso insecto. Es la fuerza que imprime en su trabajo la que cohesionará esta reflexión animalista que usa algunos cuentos de Kafka para debatir sobre nuestra posición ética frente al consumo y uso de seres vivos para el beneficio y alimentación humanas, presentado por La Máquina de teatro.

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Foto: Said Soberanes

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¿Es la luna nuestro centro? – Sobre el teatro documental de Luciérnaga Teatro

Said Soberanes

En la introducción al libro El teatro, el cuerpo y el soberano, sus 3 coordinadoras hacen un apunte breve y certero: “El teatro administra los órganos del cuerpo”. Esta metáfora acerca al teatro a una imaginería política de sistema de organización social. El teatro, como el estado, administra a los cuerpos que le constituyen desde su conformación: La lógica del acontecimiento escénico radica en la forma en la que se le otorga orden a los cuerpos que la habitan.

Esta reflexión nos permite reconocer que un objeto escénico es ante todo un remontaje del sistema político en el que nos encontramos; al volver a determinar, en cada función, si la lógica del mundo se reinscribe en la lógica del teatro, el objeto escénico es activamente político en su efímera existencia.

Luciérnaga Teatro, consciente de esa responsabilidad activa que posee el escenario, ha estructurado un laboratorio de reflexión política en su discreta obra documental El otro centro de la luna, la cual se ha presentado en dos ocasiones en la ciudad, para discutir sobre una posición política obvia, racional, inteligente y a la vez utópica: El Municipalismo.

La obra entrecruza dos experiencias históricas – la historia de la huelga de hambre frente a las oficinas del Senado que en 2013 protagonizó el entonces presidente municipal de Santa Ana Maya, Ygnacio López Mendoza (Interpretado por un siempre formal Jaime Homar García); y la historia de la municipalidad como instrumento institucional en el país. López Mendoza mostraba el fracaso del instrumento, y es gracias a su historia (trágica si conocen la historia de este estado) que podemos volver a pensar ¿Cuál es la necesidad de intermediarios para que se lleve a cabo el trabajo local?

El escenario que Everth Yamil organiza, como el director de este trabajo público, está flanqueado por los actores en espera por entrar al escenario, mientras la obra sucede, somos capaces de ver a quienes capaces de ver el trabajo previo que tienen que realizar para encarar al público, el tiempo dedicado a preparar para nosotros un pensamiento; esta evidencia exhibe el uso que la obra hace de un conjunto de cuerpos que voluntariamente se entregan al trabajo políticamente localizado incluso antes de que se establezca la ficción escénica, lo que legitima a esta reflexión como un gesto político colectivo al que se le asignan rostros para materializarlo en la realidad.

La dramaturgia de Verónica Villicaña – Quien junto a José Juan Suanate interpretan a varios personajes secundarios, por cierto – es, por ello, necesariamente una colección de instantes sensibles que integrados conforman un pensamiento que si se dijera en voz alta quizá sea, cuando menos doloroso – el alto número de asesinatos de autoridades locales nos muestra que no hay un fundamento capaz de soportar una estructura estatal y federal. Sin la presencia del municipio, las otras formas de estado sólo son un caro ejercicio de imaginación. Y en este país, no hay municipalidad que aguante el costo.

Esto no significa que no exista un relato en la obra, sólo que el relato se comparte seccionado, siempre buscando que se comprenda su sentido íntegramente y no a través de la historia. El mejor ejemplo de esta estrategia es la escena donde descubrimos, junto a la hija de López Mendoza (Tímida pero intensamente interpretada por Verónica Reyes), en la proyección de un noticiario de la región, la estrategia del edil de ponerse en huelga de hambre, mientras que una doctora nos relata los efectos que el ayuno genera sobre los cuerpos. El entrecruce de la ficción, los datos científicos legitimadores, el uso de elementos tecnológicos y los indicios de la veracidad de la historia hacen de ese instante una gran lección sobre como es la integración de los campos de sentido lo que cuenta la trama y no su desarrollo temporal. Más cartografía y menos cronología.

La disparidad actoral – el formalismo de Jaime Homar y el histrionismo de José Juan en la primera escena de la obra es mi referente, pero se repetirá en otros momentos – le da un tono extraño al montaje, entre grave y melodramático, pero en las funciones donde el público podía ver a los actores antes que a los personajes, ese tono se suaviza en un horizonte distinto al de pieza artística, el del trabajo público. Sin embargo, el que no haya una actoralidad temperada no evita que el equipo actoral cumpla y sostenga la obra, sólo la hace incierta en momentos.

Y ahora la pregunta, ¿Debemos seguir alentando la creencia en instituciones que sólo simbólicamente nos representan o debemos fortalecer a nuestros conciudadanos locales? ¿Debemos hacer política hacia afuera o debemos resolver los conflictos de nuestra localidad? ¿No es acaso esa debilidad local la que nos hace vulnerables a formas de gobernanza parasitarias y destructivas? ¿No es acaso la federación quien nos vulnera? ¿Y acaso la federación puede siquiera hacer algo por ayudarnos cuando nos vulnera?

Luciérnaga Teatro decide posicionarse políticamente con este trabajo: Sólo pensando lo local, hablando desde lo local es que podremos hacer que las ficciones políticas de lo estatal y lo nacional tengan sentido, de otro modo, sólo son un sistema de opresión más, que no por construido es legítimo.

Obra: El otro centro de la luna: teatro documental sobre el municipio en México

Agrupación: Luciérnaga Teatro

Dramaturgia: Verónica Villicaña

Dirección y multimedia: Everth Yamil García Islas

Reparto:

Natasha, Narradora – Verónica Reyes González

Ygnacio, narrador – Jaime Homar García Alfaro

Monaguillo, asesor, narrador – José Juan Suanate

Narradora, doctora, secretaria – Verónica Villicaña

Un breve instante en el abismo.

Said Soberanes

Al otro lado del blanco muro, una profunda raja oscura, un pliegue tectónico, abismo, un deseo oscuro, carne viva, lava herida, una hendidura coagulada, la sima o un refugio.

Jaime Soler Frost, Abismo sin sombra

¿Qué sucede cuando develamos la verdad poética? ¿Algo profundo del mundo es develado en nosotrxs gracias a la obra o es la obra quien gesta algo nuevo e inédito en el mundo? Al montar la obra de José Alberto Gallardo, Breve silbido desde el exilio, con estudiantes de 4° año de la carrera de teatro de la Facultad Popular de Bellas Artes, Adriana Rovira parece tener en mente la primera opción. Decir adiós a la vida es una verdad que está en el destino de todxs. (más…)

Eso que retiembla en el centro. Pensamientos sobre Pandora. Taxonomía del mal. Colectivo Luna Llena.

Said Soberanes

pandora

Un blanco cuerpo emerge de la oscuridad, se planta en el centro del escenario y se funde con el negro piso donde se sostiene, haciéndole ver como un frío y doloroso árbol que surge de una tierra negra. Sobre su cabeza una roja raíz que designa al espacio como un limbo entre el origen y la realidad. El cuerpo erguido e incolumne que penetrantemente nos mira es el de una mujer – una potente Alba Nava que exhibe una cuidada técnica corporal. De fondo, Abril Cira experimenta con una repetidora de voz, acumulando sonoramente sentencias públicas sobre lo femenino; la primera parte del montaje remata con un spoken word sobre la maldad, y cómo se le impone a la idea de mujer su afinidad con lo siniestro. El doloroso árbol se tensa, se hiere de lo escuchado, pero no se rompe: Es Pandora siendo nombrada. (más…)

Amor vs Cotidiano o las ficciones para amarnos.

Por Victor Vieyra

Todo lo que es exacto, en cualquier proporción o nivel, es magia pura. Las matemáticas son una forma de magia, como lo es el clavo que entra derecho, o el cuello que abrocha sin dificultad, la carambola lograda, el tapón que embona, la llave que abre o que cierra.’’

Rodolfo Usigli

7:40 pm, hace frío, jueves en la capital michoacana, nos reunimos en Foro ‘’la Ceiba’’ para el estreno de Los amantes, dramaturgia de Aida Andrade, en la dirección Rafael Paz Camacho, producción Lenina Cuiriz, asistente de dirección Valentina Freire, actúan Ricardo Robles y Paulina Rosas. Esta es la tercera obra de la curaduría de policromía escénica que busca escenificar el trabajo de 5 dramaturgas mexicanas, bajo la cual trabaja actualmente Parasubidas Teatro.

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Escucha, identidad y representación: El discurso teatral en Morelia

Por Said Soberanes

El día 27 de marzo de 2019, en conmemoración por el día mundial del teatro, me invitaron a hablar sobre “Los discursos escénicos en Michoacán”, junto a Eva Sánchez Lara y Lucía Díaz. En una mesa rica en experiencias e información, de la que estoy muy agradecido, compartí el siguiente texto:

No es fácilmente debatible el concepto de discurso escénico, requiere darle tiempo a nombrar lo que de principio necesitó de la escena para ser nombrado. Es un proceso amplio que se aborda desde múltiples líneas reflexivas. Pero ¿por qué es importante reconocer un discurso escénico? ¿De qué nos sirve reconocer un discurso escénico? (más…)