Burlesque Show “Manifiesto por nuestros cuerpos” – La Coregía/Colectivo Luna Llena

Por Said Soberanes

Me resulta complicado conferirle una forma escrita a la sensación y emoción que me produce un trabajo brillante y bien estructurado tanto escénica como racionalmente, como lo es el show de Burlesque: Manifiesto por nuestros cuerpos. Y es la pertinencia de reflexionar esta perspectiva a pesar de lo inenarrable que me resulta, la que me obliga a realizar una digresión intelectual por la cual me disculpo de antemano, sé lo engorroso que puede llegar a ser.

En Hacia una crítica de la razón patriarcal, Celia Amorós señala que, para Hegel y sus herederos, la ética femenina es entendida como una experiencia de los universales, no ama la mujer a el marido sino a un marido, dado que la libertad que otorga la autoconciencia (y con esta la individualidad) está reservada a la experiencia del varón. Hegel señala en La Fenomenología del espíritu que “La diferencia entre su [de la mujer] eticidad y la del hombre consiste precisamente en que la mujer, en su determinación para la singularidad y en su placer permanece de un modo inmediato como universal y ajena a la singularidad de la apetencia; por el contrario, en el hombre estos dos lado se bifurcan y, al poseer como ciudadano la fuerza autoconsciente de la universalidad, adquiere con ello el derecho a la apetencia y conserva, al mismo tiempo, la libertad respecto a ella”.

Celia nos explica que esto se resume en el pensamiento popular en, por ejemplo, la división entre las mujeres “que cogen” y las que no. “Si ‘coge’, ¿por qué he de ser yo la excepción?, se preguntaría, según algunos, el violador”. Al parecer, el erotismo femenino sólo ha podido tener como finalidad el placer masculino en general, la satisfacción del deseo masculino; todo gesto erótico público, es un gesto, según la lógica patriarcal, dirigido al deseo de cualquier vato, porque es desarrollado para SU comprensión.

La obra realizada en el Foro por La Coregía y Colectivo Luna Llena, Burlesque: Manifiesto por nuestros cuerpos, propone crear un espacio de inversión de este principio, un lugar donde el erotismo femenino y su sensualidad carezca de un sujeto masculino al cual dirigirlo y la acción sensual construya la autoconciencia femenina. Romper el juego, por medio del estilo cabaratero y carnavalesco, de si así se visten algo deben estar buscando.

En el espectáculo, 9 performers (Erandini Alvarado, Alba Nava, Abril Cira, Andrea Ruíz, Paulina Rosas, Paulina Cuiris, Sofía Herrera, Patricia Huguette y Landy Medina) realizan un show unipersonal en el que cada una se desnuda sensual y públicamente al ritmo de diferentes tonadas, con una estética que le es propia y que habla de su identidad; los resultados exhiben reflexiones insospechadas que dada la ejecución tan lúcida de cada una de ellas, son contundentes.

El alter ego de Landy Medina, Madame Stranger, por ejemplo, aborda su carne a partir de la comicidad y la algarabía; actuando desde el humor clownesco, genera una dimensión íntima mucho más rica que la de la mera morbosidad. La correlación entre el placer erótico con el alivio del dolor cotidiano de desprenderse de los zapatos, como parte de su número resulta tan hilarante como afable.

Sin embargo, la pregunta sigue ahí: ¿En qué se distingue un desnudarse ‘escénicamente’ de un desnudo ‘pornográfico’? Porque, obviamente, un desnudo público seguro es para excitarme a mí como vato. Y es en el número de Femme Tierna y Felina, el alter ego de Patricia Huguette, donde encontramos una respuesta sensible. Comenzando en ropa propia de hombres, traje y corbata de gala, la Tierna comenta con el público que su deseo no es correspondido, que no hay respuesta a su forma de entregar el amor. Sólo cuando ella renuncia a pensarse en función de alguien que legitime sus acciones, y piensa la belleza del acto en tanto que tal, es cuando la Felina puede desahogar una intensidad apasionada en su ejecución de baile dancehall.

Es sólo cuando surge la libertad de poder elegir la acción y el (o la) destinatari_, cuando el desnudarse en escena se transforma de valor de cambio (objeto que se exhibe para su venta) a valor emancipatorio (sujeto que expone su autoreconocimiento). Descubrir, como lo hace Dutches D’Mermaid (Alba Nava), que no se es media mujer (media naranja), se es plenamente mujer.

Quisiera ahondar en la elegancia y sobriedad de Peach the bloom (Sofía Herrera), la ternura y jovialidad de Ivonne Dun Dun (Andrea Ruíz), en el misterio y rudeza de Madame Von Persi (Paulina Rosas), la sutileza delicada de Bree da Makelus (Abril Cira) o el poderoso cierre que entre Shibari y sadomasoquismo ejecuta maravillosamente Lola the Beast (Erandini Alvarado); pero mejor le insto a que acompañe este 15, 16, 17 y 24 de marzo en El Foro (Aquiles Serdán 415 Col. Centro), recepción 20:30 Hrs. A estas mujeres a des cubrirse y revelarse plenas en una desnudez que las arropa.

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2 comments

  1. Buscando la transparencia en la superposición del ser mujer, actriz, y ente social, para confirmar que se es dueña de su cuerpo, de su deseo, de su intelecto; es decir, de ellas y de su pedacito de mundo que busca hacerse más grande a partir de compartirlo y fortalecerlo como templo de la creatividad. Gran realización, Felicidades.

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