Va por ellas… ¡y por nosotros!

Por Gunnary Prado

Se ha preguntado alguna vez qué pasa con el cuerpo y el baile. Seguro que usted como yo tiene una canción en la memoria que cuando la escucha inevitablemente comienza a contonearse desde los tobillos hasta la cabeza pasando por la zona pélvica, aleteando los brazos, animando esa fuerza sensual de la que todxs participamos, al punto que dan ganas de despojarse completamente de la ropa, subir a una altura considerable y lazarse al vacío en un gesto de absoluta liberación (¿No? ¿De verdad no?). Bueno, alguna vez ha intentado desnudarse frente a otras personas al ritmo de una ardiente melodía. Eso también es absolutamente liberador y realmente gratificante. (¿Tampoco? ¿Qué pasa con usted?… Más bien, ¿qué pasa conmigo?)

Espere…

No, no estoy promoviendo ningún tipo de exhibicionismo público o atentado contra el orden moral. En todo caso le recomiendo optar por desnudarse frente al espejo, frente a su pareja o sus parejas, o frente a quien más confianza le tenga.  Le puedo asegurar que esta práctica fortalece el autoestima, ánima el corazón y conecta el cuerpo con el espíritu. Porque la música es el mejor ensamble entre cuerpo y espíritu; por eso el célebre filósofo alemán, Frederick Nietzsche afirmó: “¡Qué poco se requiere para ser feliz! El sonido de una gaita. –Sin música la vida sería un error.” (“Flecha”; aforismo 33 de El crepúsculo de los ídolos).

Algunxs escépticxs o mal pensadxs podrían argüir que desnudarse es para ciertas personas y para algunos cuerpos. Ya que si tienes más de 80 kilos de peso y flacidez corporal, o desproporcionados el ancho de las caderas en relación a los hombros y además de todo, bailas con el ritmo de un flamingo, desnudarse puede parecer un acto ridículo e invasivo, o mínimamente una mala idea …. O, tal vez no.

Y esa es justamente la gran lección de Va por ellas … ¡y por nosotros!, puesta en escena producida y dirigida por Eduardo Guízar, basada en la adaptación de Ricardo López Suárez al guion original de Simon Beaufoy, Full Monty. (Una célebre película inglesa producida en el año 1997 que merecía todos los premios por su impecable sentido del humor, argumento conmovedor y cinematografía imponente pero fue opacada por la pretensiosa Titanic, ¡¿puede usted creerlo?!) El grupo de teatro ha tomado este guion como principal fuente de referencia para su propio espectáculo.

Va por ellas 1

Foto: Juan Carlos Arvide

 

“Full Monty” es una expresión británica que podría traducirse como “absolutamente todo”. Se refiere a la aventura en que se embarcan un grupo de seis hombres que comparten los aprietos del desempleo y la desocupación. Ante la premura y el estrés por obtener dinero de alguna manera deciden autoemplearse como strippers. Hombres comunes y corrientes que deciden que quitarse la ropa frente a mujeres (y también otros hombres) puede ser un negocio muy jugoso. Pero para que resulte realmente así, deben ofrecer “algo más”. Algo que le dé particularidad a su presentación, ya que el “atractivo físico”, el baile, la gracia y la sensualidad no están vislumbradas (léase con sarcásmo), es por esta razón que deciden montar un espectáculo donde enseñen absolutamente todo.

Eduardo Guízar junto a Ricardo López, Jesús Herrera, Alex Aviña Abarca, Jaime Negrete, Fernando Paredes y Villely Matilde decidieron hacer absolutamente todo. Con la adaptación para teatro de dicho guion de Ricardo López, realizaron un puesta con mucha autenticidad y compromiso. Es indudable el esfuerzo que invirtieron en las estrategias que utilizaron para adaptar la narrativa de un guion cinematográfico –que contempla cambios de espacios, en el que el tiempo se dilata por un periodo considerable, permitiéndonos saber la historia del show de stripper y la historia particular de cada uno de los personajes, etcétera- a la concentración de la escena teatral. Pocos saben que esta traslación de códigos fabulares es sumamente complicada. Sólo aquellos que han osado adaptar un cuento o una novela al teatro podrán constatar a lo que me refiero. El teatro tiene a los cuerpos vivos, tiene el acontecimiento escénico, tiene la convención, pero es mucho más restrictivo y acotado en términos narrativos. Todo el universo de la fábula (por más compleja, extendida que sea) debe ser dado en una acción dramática clara y contundente. Pues bien, este punto lo han logrado porque la historia es contada y comunicada gratamente.

Aunado a lo anterior, me resulta interesante observar como en este tipo de espectáculos la figura del productorx parece ser más determinante que la de unx creativx o unx directorx artísticx. Siendo el propósito de la obra ofrecer al público de Morelia un espacio de esparcimiento y divertimento, parece ser muy importante que las resoluciones escénicas de la puesta sean prácticas pero de calidad. Comento esto porque es claro que la obra no tiene grandes vuelos en cuanto a una poética o una estética teatral, sin embargo, es un esfuerzo sostenido de presentar un trabajo escénico profesional, y que estoy segura, le agradará.

Cierto es que tuvo dificultades técnicas en la función de estreno, aun así, creo que es importante que como comentadora pueda distinguir qué son dificultades inherentes a la función y qué dificultades de la puesta en escena. La obra tiene grandes ventajas para convertirse en una real alternativa de nuestra cartelera teatral: como ya he dicho es un trabajo honesto, que aunque busca congratularse con el público, cuenta una historia entrañable de seis personajes, como cualquiera de nosotrxs, que al verse en apuros económicos deben enfrentare a sus temores, errores, omisiones y reinventarse a sí mismos (a lo mejor usted ha sido demasiado pudorosx y no se atreve a convertirse en stripper para ganar unos centavos más, pero piense en aquel negocio que emprendió con los amigos, la tanda, la venta de catálogo, las rifas, la venta de garaje, la taquiza, etc. cosas que pensamos que no estarían en nuestra liga y sin embargo las hacemos) y que sin esos retos que nos presenta la vida no sabríamos de qué madera estamos hechxs o con quién vivimos, justamente ese es el meollo de esta obra: “va por ellas” -las esposas, parejas, compañeras que acompañan a estos hombres en las buenas y en las malas- y “¡por nosotros!”, los propios personajes que se levantan del hoyo para sacarle una rebanada positiva a la vida.

Además , Guízar le ha inyectado ciertas notas de originalidad, alternando escenas en vídeo con la escena viva y una interacción especial con el público durante el intermedio,  agregando con esto valor y relieve al espectáculo. Por supuesto, lo más notable es ver a este elenco variopinto (integrado por noveles y experimentados actores) lanzarse a un espectáculo stripper full monty.

Va por ellas 2

Foto: Juan Carlos Arvide

Las oportunidades que tiene por enfrente esta obra es que con el paso de los días puedan enriquecer el desempeño actoral -uno que tiende al naturalismo -. El reto principal de este tipo de actuación que busca la picardía y la comicidad es que no se tienda al chiste fácil o grandilocuente, sino mantener la transparencia de la actuación. Es decir, recordar que los personajes de la obra podrían ser cualquiera y no debe haber una “teatralidad exacerbada” en la manera de actuar, pero aún así, en la naturalidad de haber una alta concentración del sentido que rodea a los personajes. Además, considerar que la comedia viene como resultado de vernos refractados en la condición irrisoria de los personajes de la obra. Dar laxitud a esta identificación, donde el público ríe. Obviamente, cuentan con la oportunidad de practicar algo que yo llamo “el privilegio de la repetición”. Asunto que no todos los grupos teatrales de nuestra entidad pueden gozar. Me refiero a la posibilidad de hacer una temporada lo cual les permitirá mejorar el ritmo general de la puesta y enmendar los errores técnicos que hayan ocurrido en el estreno.

Yo le invito acompañar a esta agrupación de entusiastas profesionales del teatro afrontar estos retos y el gusto de hacer teatro.

La Casona del teatro, emblemático recinto teatral de nuestra ciudad dirigido por el Mtro. Juan Carlos Arvide, ha abierto las puertas para una temporada de esta obra, que se llevará a cabo los días 22, 23, 24 de marzo, 12, 13, 14, 26, 27, 28 de abril, a las 20:30 hrs en Aquiles Serdán #35. Las reservaciones las puede hacer al teléfono 3 17 49 20 o 3 34 70 29.

 

Créditos:

Dirección y musicalización, Eduardo Guízar

Actúan, Fernando Paredes, Jaime Negrete, Alex Aviña, Ricardo López, Jesús Herrera y Eduardo Guízar.

Producción y vestuario, Artemática

Asistencia de dirección, Villely Matilde

Asistencia técnica, David Corona

 

P.d. 1 Me alegra mucho saber que está ciudad tiene oferta para todos los gustos. El circuito de teatro independiente, comercial, experimental, universitario, etc. se fortalece cada día. Como siempre la sociedad civil organizada en colectivos creativos, reconstruye artísticamente la ciudad.

P.d. 2 ¡Vamos al teatro!

P.d. 3 Apoyemos el talento local.

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