Anacleto Morones – Uno más otros Teatro

Por Said Soberanes

Es un hecho constante en esta ciudad de Morelia que el teatro ya no se realiza en teatros, dada la pérdida de teatros oficiales, el alto costo de renta de los que siguen existiendo y la falta de una afluencia constante de público, el arte escénico se ha reinsertado en espacios alternativos siendo en formato más popular el de foro-bar. Tezla Music Gallery es uno de estos nuevos espacios que abre también sus puertas a las experiencias teatrales con una temporada de la obra Anacleto Morones, de Uno más otros Teatro, dirigida por Alan Delgado, todos los martes de marzo, a las 8:00 pm.

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Fotografía por Said Soberanes

La obra de Anacleto Morones se basa en un cuento homónimo de Juan Rulfo, y es adaptado a la escena por Esther Hincapié; la historia versa sobre un hombre Lucas Lucatero (interpretado por Ricardo Pérez) que recibe la visita de 5 mujeres (Montserrat Ayala, Giovanna Alcázar, Rocío Martínez, Eri Reyes y Dulce Jacobo) desgastadas por su viaje provenientes del pueblo de Amula, quienes le piden declare de primera mano los milagros que realizaba “el santo niño Anacleto” (Marco Iván Reyes) para que pueda ser canonizado, sin embargo Lucatero no está dispuesto a ceder ni a ayudar en la canonización de su antiguo maestro y compañero de viaje.

Con este trabajo, Delgado nos muestra la claridad con la que se desempeña en el teatro realista, acertando tanto en ritmo como en tono, y a pesar de que el escenario de Tezla es visiblemente incómodo para un montaje para 7 personas como lo es esta obra. Sorprende, dado que otros montajes de Uno más otros nos han acostumbrado a esa forma escénica, la ausencia de chistes ligeros, de ocurrencias estilísticas, de digresiones narrativas. Es visible, en este montaje, que por encima de ello hay algo qué decir y se dice de forma clara y precisa.

En la historia, Lucatero es incapaz de confrontar a las 5 mujeres como unidad, por lo que veremos como utiliza su astucia para desbandar al grupo y poder salir airoso en guardar su secreto: El ha vuelto a ver al desaparecido Anacleto y sabe cual fue su destino. La obra se convierte, así, en una colección de confrontaciones donde se pone en juego constantemente la honestidad de los personajes. Finalmente, la única verdad del personaje principal resulta ser su capacidad para mentir, por lo que no podemos confiar en sus palabras para comprender sus acciones; este indicio es construido en escena como un ambiente, siendo el silencio su principal aliado para realizarlo; la obra es rica en imágenes de confrontación que se tensan por medio del silencio de los contendientes.

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Fotografía por Said Soberanes

Además de las imágenes (el primer encuentro entre Lucas Lucatero y las mujeres de Amula, “apretadas como en manojo, chorreando sudor y con los pelos untados a la cara como si les hubiera lloviznado” es un momento bien logrado y por lo mismo profundamente incómodo) con las que se caracteriza la incertidumbre de las relaciones escenificadas; es el buen trabajo de las actrices al soportar la tensión con la que se confrontan a Lucas, la que nos exhibe claramente el tono desairado de la historia; si bien, cada una de ellas tiene un momento particular en el que intentan convencer a Lucas, los momentos de mayor brillantez resultan de su congregación.

Ricardo Pérez como Lucas Lucatero, por su parte, maneja una gama de gestos interesantes, pero de igual manera, sus momentos más lúcidos escenicamente son aquellos donde tiene que confrontarse con un inconfrontable grupo de mujeres que lo juzgan constantemente. Si bien, Marco Iván Reyes aparece poco en escena, es patente la dificultad con la que aborda la ambigüedad moral de su personaje, en la que Reyes prioriza la candidez amorosa del personaje; de aquí que resulte difícil reconocer en su escena agresiva con Lucatero el malicioso y desagradable personaje que resulta para Lucas al ver de frente sus contradicciones.

El tono de la obra es la del desencanto político: No es que las mujeres ignoren que celebran a un falso profeta, es evidente que la Pancha, la última de las mujeres que intenta convencer a Lucas, sabe la verdad; ni que crean en las afirmaciones maliciosas de Lucas Lucatero, el único motivo por el que Lucatero gana la confrontación es porque todas ellas se hartan de él y lo abandonan. Están dispuestas a renunciar a sus intenciones que seguir soportando la vana existencia de Lucas Lucatero.

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Fotografía por Said Soberanes

El único agregado que realiza Esther Hincapié al texto de Rulfo será el final, donde después de aceptar viajar a Amula, si la Pancha comparte su lecho, tras esta conversación con la que cierra el cuento

—Eres una calamidad, Lucas Lucatero. No eres nada cariñoso. ¿Sabes quién sí era amoroso con una?
—¿Quién?
—El Niño Anacleto. El sí que sabía hacer el amor.

Lucas es rechazado por la Pancha que prefiere su vergüenza al desdén que caracteriza a Lucatero. El ambiguo héroe queda solo una vez más, pero ahora carga consigo el rechazo de cada una de las mujeres que desairó. Victoria sin paz. Soledad sin fin.

A pesar de que Uno más otros nos tiene acostumbrados a obras fársicas de lúdica infantil, Anacleto Morones nos deja ver a un grupo con una facilidad para el realismo con temáticas y formatos cuya seriedad no elimina el entusiasmo que les caracteriza. Este trabajo se seguirá presentando en Tezla Music Gallery, ubicada en Benito Juárez 194 Col. Centro, los próximos martes, hasta el 10 de abril, a las 20 hrs.

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