Tímida e inconforme. Crónica de la “Gran Noche de Burlesque” de Academia de Burlesque.

Por Said Soberanes

Llego un minuto más tarde de la hora de recepción, mi amiga D. ya me espera afuera de El Foro para entrar a ver la Gran Noche de Burlesque (sucedida el 20 de enero) en el que se presentaría Lucy Von Mambo y amenizaría musicalmente Sofía Herrera. Todas las muchachas que hacen de anfitrionas están arregladas en breves y sugerentes ropas propias de este renacimiento nostálgico de tal género artístico; así como El Foro, que luce magnífico entre terciopelos rojos y negros. Luego de acomodarnos en nuestro lugar, nos ofrecen una carta especial para el evento que, por lo que me contaría después una de las chicas de la Coregía – Gestoras del evento junto con el colectivo Luna Llena -, funciona como una estrategia de recaudación de fondos para desarrollar un proyecto de la agrupación que tendrá como eje el Burlesque.

Miro caras conocidas y muchas más que no reconozco, El Foro se ha ido construyendo un público constante y cautivo que vamos y venimos pero que ya reconocemos en el espacio un referente del teatro cabaret en Morelia. Las conversaciones casuales, previas al evento, se extienden por largos 30 minutos en los que los tragos encienden los ánimos sobre lo que vamos a ver. Por fin, después de este tiempo, se nos anuncia que la exhibición está por comenzar y que están prohibidos los vídeos y las fotografías. Yo que suelo tomar terribles fotografías pero que me sirven como un referente visual para escribir estas notas, me siento consternado, pero comprendo que la obra requiera muchísimo más cuidado y atención, por el manejo que se realiza del erotismo en el Burlesque.

¿Qué es el Burlesque? Sus orígenes vienen del teatro de variedades que en México fue un género sumamente trabajado a finales del siglo XIX y principios del XX, que usaba textos literarios cómicos, farsas y parodias para entretener al público con un espectáculo simple y sencillo, y donde la exhibición de cuerpos femeninos en poca y sugerente ropa solía ser usual para el beneplácito de los hombres asistentes. Luego de una desaparición de los espacios artísticos durante la mitad del siglo XX, el Burlesque regresa a finales de siglo como un ejercicio nostálgico en el que se trata de reconstruir un glamour y una estética propias de los años 30’s, siendo priorizada la parte de los shows de strip tease en los que la mujer o mujeres acompañan su desnudarse con gestos engalanados y acompasados al ritmo de la música.

En este afán nostálgico, varios grupos, como la Academia de Burlesque, que es la agrupación que se presentó en esta Gran Noche de Burlesque, han descubierto también en él una herramienta para el empoderamiento femenino y la aceptación y apreciación del cuerpo propio de las mujeres que lo practican.

Comenzó el show con una intervención musical de Sofía Herrera, que subió nerviosa, tímida, ataviada en un hermoso vestido rojo que contrastaba por su fuerza con esa timidez y nos ofreció una tercia de canciones de mujeres latinoamericanas que le permitieron relajarse e interpretarlas con un paulatino crecimiento de su presencia y entusiasmo. Tras su participación, la expectativa se incrementó y nos preparamos para el evento principal.

Un musculoso hombre ataviado con una máscara de caballo y ropa sugerente, entra en el escenario y espera, como nosotros, la aparición de Lucy von Mambo que de sólo entrar se vio inconforme con la luz frontal y rompió nuestra expectativa con una presencia incómoda en un vestuario extravagante en colores negros y rojos que lucía encantador; así como entró, el hombre con cabeza de caballo se retiró, siendo más confuso que cómico. El baile y el desnudo comienzan con prisa y nerviosismo. El arte de la seducción (una de las frases con las que se promocionó el evento en redes sociales) se sintió presuroso, distraído, de poca sensualidad. El primer cuadro terminó con poca magia y sentí a mi alrededor cierta incomodidad de ver tan poco alcanzadas las expectativas.

Sofía regresó presurosa para su segunda participación musical donde se veía más relajada por lo que se permitió jugar y bromear con el público, logrando una animada participación que recuperó el interés del público. El cierre de su participación cantando la hermosa pieza de Sonia López, Pena Negra, iluminó la noche, siendo esta canción con lo que yo me quedaré de este espectáculo.

A su término, y haciendo evidente que la artista no se encontraba lista, el hombre de la máscara de caballo (ahora desprovisto de ésta), colocó un tendedero e intentó hacer de Maestro de Ceremonias, realizándole al público la misma pregunta varias veces – A usted, ¿le gusta el Burlesque? – sin una respuesta segura, el público se veía tenso.

La segunda participación de Lucy von Mambo tenía un tono mucho más representativo que la anterior (donde sólo la vimos desnudarse automáticamente), y le permitió a la artista recuperar el control del ritmo de su espectáculo. En esta ocasión, apareció con un vestido de corte estilo 50’s y un par de guantes de goma junto a unos tacones plateados de diamantina que le daban una figura hermosa; con el arquetipo erótico de la sensual ama de casa que ocupada con las tareas del hogar, las que son su responsabilidad, se permite unos minutos de autoexploración y sensualidad, pues su libido es alta e incontenible, Lucy von Mambo logró recuperar nuestra atención, aunque de nueva cuenta se percibía ansiosa de terminar el cuadro, e interesarnos en poder ver al menos otro cuadro más. Pero la exhibición terminó ahí de golpe, habiendo durado todo el espectáculo mucho menos tiempo del que nos tiene acostumbrado el restaurante bar.

Mientras me terminaba mi última cerveza, y ante la ejecución apresurada de esta exhibición de arte Burlesque, pensé en una cuestión que si bien no transforma las intenciones, sí me deja cuestionando los alcances de este proyecto: Por medio de esta encarnación que vimos de los criterios de belleza establecidos socialmente, y la escenificación de estos arquetipos (nostálgicos) sexuales de mediados de siglo XX, en el que se muestra aquello que el hombre desea que una mujer sea, que se pasea cómodamente en los estereotipos del deseo masculino, ¿qué clase de empoderamiento estamos presenciando?

Me quedo con esta pregunta, que abro al diálogo, y espero atento al resultado de la exploración que La Coregía está realizando con las herramientas que Lucy Von Mambo logró compartirles en el taller que acompañó a esta noche de Burlesque.

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