Inauguración de la 38ª MNT/ No ser sino parecer – Juílas Teatro

El día de ayer se inauguró la 38 Muestra Nacional de Teatro, en el Teatro Manuel Doblado de la ciudad de León, Guanajuato, con la entrega de la medalla Xavier Villaurrutia a Tito Vasconcelos y a Marco Pétriz; así como con la obra inaugural No ser sino parecer del grupo Juílas Teatro de Hermosillo, Sonora, que fue la obra ganadora de la MRT noroeste.

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Fotografìa de Said Soberanes

Con un evento protocolario usual por sus discursos laudatorios, podemos señalar, sin embargo, dos puntos relevantes que le distinguieron: El primero es que la entrega de la presea Xavier Villaurrutia de mano de la directora del INBA, que año con año se entrega durante la muestra, resultó irrelevante, con una enunciación ambigua de los ganadores que subieron al podio por inercia sin ser explicitamente invitados; sin siquiera una semblanza de sus trayectorias ni la explicación de los motivos por los que fueron galardonados, lo que se presentaba como una celebración incluyente de dos formatos teatrales (Cabaret y teatro comunitario) que representan dignamente ambos galardonados, quedó como un punto más de una escaleta a la que ya le urgía concluir.

Entre todo este ruido, y como segundo punto, Sara Pinedo, integrante de la dirección artística y artista reconocida de León, señaló varios puntos relevantes a considerar para leer esta Muestra. Por un lado, el que si bien la institución asumió la realización de la MNT en la ciudad de León, el verdadero reconocimiento debe ser para la comunidad artística que ante las carencias que por tantos años ha padecido el trabajo teatral, se ha dedicado a crear las condiciones para hacer de su trabajo profesional, responsable y digno; por otro lado, cuestionó el retraso sintomático de la remodelación del primer teatro de la ciudad (Sabremos los morelianos identificar qué tipo de síntoma supone una remodelación arquitectónica de un teatro icónico que se retrasa indefinidamente) y pidió, en términos de urgente, a los asistentes atender al contexto desde el que se realiza el teatro, tanto el local como el nacional.

[En ese tono, habrá que identificar, por ejemplo, la intención predatoria de la federación de desahuciar varias universidades públicas en el país; o la infame continuidad de los feminicidios infantiles, juveniles, adultos, que no cesa de amenazar a nuestras compañeras y hermanas.]

Habiendo terminado el acto protocolario nos preparamos para espectar la obra ganadora de la Muestra Regional de Teatro Noroeste, No ser sino parecer. Del grupo Julías Teatro, con dramaturgia de Sergio Galindo, dirección de Paulo Galindo, y las actuaciones de los mismos Sergio y Paulo Galindo, Francisco Verú y Saúl Barrios.

En un formato de carpa que se superpone al espacio escénico (Literalmente, un escenario de carpa arriba del escenario), donde el músico y las acciones técnicas que ejecutan los mismos actores quedan a vista del público pero fuera del espacio de representación, la obra totalmente versificada refiere la anécdota de un actor de carpa itinerante que junto con su ayudante se encuentran con que en el ficticio pueblo de Pueblo Siguiente el presidente municipal Francisco Flores Peña es idéntico al actor de carpa, por lo que al conocerse, ambos deciden cambiar de identidad por interés mutuo. Esta trama de príncipe y mendigo sirve de pretexto para narrar una serie de anécdotas que cualquier sonorense reconocerá como las vicisitudes acontecidas durante el gobierno de Guillermo Padrés (El acueducto Independencia, el monumento al tubo, la presa El titanic encontrada en el rancho del ahora encarcelado exgobernador) y con el gobierno de Enrique Peña (La casa blanca, el matrimonio acordado con la Gaviota después de la muerte de su anterior esposa, Mónica Pretelini, por causas confusas, los rumores acerca de la sexualidad de EPN). Es, en breves palabras, un teatro de revista.

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Fotografìa Said Soberanes

La dramaturgia sin embargo es repetitiva, lo que comenzó con un teatro dispuesto y emotivo que incluso en una sección participativa de la obra se intensificó por el interés del público, terminó siendo un teatro adormilado, por la constante repetición de chistes de orden sexual (los chistes en torno a Valentina – la versión escenificada de la Gaviota – rayaron en lo misógino dado que equiparan su baja calidad moral con su sexualidad, asumir ese principio ético injuria al personaje por los motivos equivocados) que no aportaban a la historia y no paraban de continuar; dada la naturaleza de revista, la historia no crecía ni ahondaba en ninguno de los temas, sólo los mencionaba superficialmente (Un texto de la obra quizá nos dé una respuesta sobre el tema: “¿Cómo pasar por el pantano y no mancharse de lodo? Volando por encimita”), por lo que el compromiso emocional con la obra se volvía irrelevante. La versificación tosca que pocas veces funcionaba pues el verso era forzado y arrítmico, y la infinidad de chistes fáciles que nos agobiaron (Y el infame aire acondicionado que los encargados del Teatro Manuel Doblado consideraron pertinente poner a una temperatura perturbadoramente fría), hizo del montaje algo sumamente difícil de apreciar.

Esta misoginia, esta comedia fácil, este ritmo aletargado, hacen que pierda brillo un trabajo actoral fársico de buena calidad, la música a cargo de Javier Durazo (un entrañable acordeón que acompaña demasiado discretamente a la obra) y un escenario que técnicamente es magistral, un artificio al nivel de la idea de “una carpa dentro del teatro”.

Hablemos entonces del sentido y significado de hacer “un teatro en el teatro” donde lo que se cuestione sea la realidad de las prácticas políticas. ¿Qué implica ficcionar el sentido de la política? Si no existe una política ficción, sino que toda política puede ser leída como ficción, ¿cómo se configura la realidad de lo político? Esta obra no resuelve este vacío significativo, lo único que queda es la melancólica idea de que ante esta pudredumbre que podemos ver en el mundo de la política imposibilita la sociedad y termina por inundar y ahogar a todo aquel que quiera “actuar realmente”.

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Fotografìa de Said Soberanes

Como un señalamiento que pretendo continuar en otras participaciones quisiera señalar que es significativo que esta muestra que se dedicará al cuerpo, que busca la inclusión, haya comenzado con la entrega de esta presea a Tito Vasconcelos, a Marco Pétriz, con teatro de carpa y ganadora de una MRT. Es un gesto inicial que trataba de ser potente, pero que, lamentablemente, quedó en ambos casos empobrecido por su desempeño.

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