Lágrimas de Agua dulce – Ollin Malinalli

Ya van a ser 10 años desde que Ana Zavala tomó el escenario bajo la dirección de la maestra Perla Szuchmacher (1946-2010) y ganó la MET 2008, en lo que fue el último trabajo de la maestra, con la compañía Hecho a Mano Teatro, con el montaje de Lágrimas de agua dulce, de Jaime Chabaud. Han pasado 10 años, casi 10 años; y este texto sigue arraigando sus raíces en este estado.

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Fotografía de Ivett Sandoval.

Un texto que expone y confronta contra la explotación laboral infantil y contra el abuso laboral, en un Estado donde las reglas del juego son las del Capitalismo Gore, del que nos explica Sayak Valencia (2012, 85):

El ejercicio de este tipo de economía que reinterpreta el concepto de trabajo de manera distópica, está emparentada también a una serie de factores: demandas excesivas de hiperconsumo dictadas por la economía global, remanentes coloniales, construcción binaria del género y ejercicio despótico del poder por parte de gobiernos corruptos y autoritarios que desemboca en una creciente necropolítica.

Un texto así, decía, en un estado así, continuaba, tiene garantizada su pertinencia y necesidad.

El día de ayer, en lo que fue llamado por la coordinación “la Muestra alterna”, el grupo Ollin Malinalli decidió revisitar este texto (El mismo que editó Perla Szchumacher para el montaje de Hecho a Mano Teatro) en un ejercicio de presencia y resistencia, con las actuaciones de Alejandra Sotelo, Nina Cortes, Ana Lozada, Ernesto Espitia, Melina Lozano, Sabrina Hernández y Carmen Fraga; dirigidas por Ivett Sandoval.

Siendo una compañía integrada por estudiantes y egresadas de dos de las instituciones que, profesionalmente, están dedicándose a la enseñanza actoral en la ciudad de Morelia (FPBA e IMICH), creo que vale la pena reflexionar esta obra, aún cuando no se encuentre en la competencia (que de pronto parece que, a pesar de los pesares, es lo que más importa al leer y escribir estas líneas) que nos convoca.

Lo primero que llamó mi atención de este grupo fue su adaptación al recinto en que se les designó, pues sabiendo los límites de escucha que un teatro tan grande y sin diseño acústico, como el Emperador Caltzontzin, tiene, la directora Ivett Sandoval decidió limitar el espacio de expectación a las primeras 3 filas del teatro y avanzar lo más posible su espacio escenográfico hacia proscenio, así como microfonear a la actriz, Alejandra Sotelo, que sirve de narradora, en el papel de la abuela. A pesar de las dificultades que este último acto generó en la puesta, lo que llama la atención es el trabajo de readaptación ante un espacio que no se adecua a la obra. Que sean nuestros actos los que se adapten a los hechos y no al revés.

Sin embargo, la decisión del microfoneo generó visiblemente una variación en el tono de las actrices, pues mientras que el resto del elenco se desenvolvía con facilidad en un tono fársico que se adecuaba muy bien a la obra, la abuela se veía obligada a modular su voz y esto afectó a la energía que transmitía la actriz.

La resolución de montaje, por otro lado, es lo que me parece que se expresa como un formato de resistencia: Sin la capacidad económica para generar un espacio escénico de alto cuidado tanto en realización como en diseño, la compañía decidió resolver con metáforas y metonimias escénicas de menor coste: uso de serpentinas por lágrimas, piezas del vestuario que además son elementos de transición, una mesa haciendo las veces de un árbol, la transición de la actriz que interpreta a Sofía, Nina Cortes, a una muñeca con la ropa de Sofía para ahí ejercer la violencia y no sobre la actriz. Generando un conjunto de resoluciones sencillas pero eficaces. Lo que vuelve a estas acciones relevantes es que no se comportan simplemente como resoluciones técnicas, sino que la obra genera su atmósfera a partir de ellas.

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Fotografía de Ivett Sandoval.

Más que un método de bricolaje, amateur, para resolver lo resoluble, lo que observamos en este grupo es una ética de la realización desde los límites de sus posibilidades. Una postura contracultural en una época de producción y consumo incontrolable. Y esto se adecua perfectamente al mensaje del texto desarrollado.

Cuando la discusión por unos mecanismos de opresión económicos que instrumentalizan y explotan incluso a una segmentación que el mismo sistema enuncia como sagrados (Cuando el uróboros se come a sí mismo), la forma de exponerlo suena coherente y consecuente si se hace con una visible ética del autosustento.

Un caso ejemplar de esto que discuto se puede ver en la partitura sonora que corrió a cargo de Luis Miguel Macías, que en lugar de crear una pieza musical que acompañase temáticamente el texto, incluye a las actrices como las encargadas de fortalecer los textos con juegos y efectos sonoros desde bastidores, que nos remiten a un teatro de carpa, listo para moverse y presentarse no sólo donde se les permita, sino donde les sea posible.

Esto que he comentado contrasta conflictivamente con el tempo de las escenas que se dislocan justo cuando requerían más integración. La lucha por el cuerpo de Sofía entre las beatas (Sabrina Hernández y Carmen Fraga) contra José y el Alcalde, (Ernesto Espitia y Melina Lozano), una escena que logra generar la tensión que requiere el hecho escenificado, es antecedido por una escena débil, aunque enternecedora entre Sofía y Felipe (Ana Lozada), que no termina de preludiar la tensión que surgirá, y que deviene en un final un tanto anticlimático que sólo se recupera ligeramente en el cuadro final; esta obra es rítmicamente quasi un delirium.

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Fotografía de Ivett Sandoval.

Lo que debo señalar es que este es un grupo que se encuentra a la alza, recién egresadas de la FPBA y alumnas del IMICH (generando relaciones autónomas de sus instituciones), las integrantes han logrado construir un equipo que ya desarrolló y produjo un montaje sin muchas necesidades presupuestales, y este año se integraron a la competencia de Teatro Escolar. Aplaudo su primera presencia dentro de la MET Michoacán e insto a no perderlas de vista y a ellas a que no dejen de trabajar.

 

 

Bibliografía

Valencia Triana, Sayak. 2012. “Capitalismo Gore y Necropolítica en México Contemporáneo”. en Relaciones Internacionales, núm 19. Febrero de 2012. Geri-UAM: Madrid. (Consultado en línea en  http://www.relacionesinternacionales.info/ojs/article/view/331.html 11/08/2017)

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